El Boicot es la forma de lucha más "accesible" para nosotros en nuestro día a día, aseguraba Carolina Raboso del BDS del País Valencià, además de, por supuesto, contar en todos los momentos que se pueda la realidad de Palestina e intentar desmentir todas aquellas falacias que se sueltan sobre el conflicto palestino-israelí. Por otra parte, añadió que el boicot es una estrategia "no-violenta que sirve como forma de atender a la llamada de ayuda de la sociedad palestina", dijo además, que "no va en contra de las personas por su nacionalidad ni por su religión, sino contra determinadas empresas e instituciones que ayudan a la financiación o el desarrollo del Estado de Israel" y contribuyen así a la desaparición y opresión del pueblo palestino.
Como decía, el boicot es una lucha diaria, se puede convertir en una forma de vida. Este boicot puede ser bien económico, cultural o académico, cualquiera de ellos resulta fundamental para el desarrollo o aislamiento de un pueblo, pero considero que, en el caso de Israel, el fundamental es el boicot económico que tendría que venir acompañado de "desinversión" y de "sanciones" por parte de los Estados y las organizaciones internacionales como la UE y el FMI; una desinversión que provocaría que no se comprasen armas que posteriormente asesinan y sirven para oprimir al pueblo palestino; unas sanciones económicas que provocasen un aislamiento internacional cada vez que Israel mande construir otro asentamiento ilegal o destruya otro pueblo arabo-palestino y destruya con ello un trozo de la historia de este pueblo; pero todo ello dependen de gobernantes que se encuentran bajo el grifo internacional de los intereses económicos e interesa mucho poder vender armas y materiales de construcción a un Estado militarizado como Israel sin importar el fin que tengan. Por esto mismo, resulta fundamental el boicot y la concienciación de la sociedad.
¿Qué o cómo se puede boicotear al Estado de Israel? Económicamente, hay una serie de empresas que colaboran con Israel en la promoción económica del Estado, abriendo fábricas o siendo abiertamente favorables a las medidas sionistas como lo son: Orange, Starbucks, Imaginarium, Nestle, Garnier y L'Oreal entre otras.
Culturalmente hay dos vías, no comprar productos culturales israelíes como por ejemplo, el cantante Noa, y una segunda vía que es intentando evitar que vayan los artistas a Israel como se intentó con la gira de Serrat y Sabina quienes iban a dar y dieron un concierto en Tel Aviv. También se habla del boicot académico evitando relaciones con las universidades israelíes que son las que fomentan la 'construcción' de una nueva historia de Palestina-Israel sustituyendo términos y momentos como en 1948 cambiar la 'nakba' por el 'nacimiento de Israel', la última campaña es para evitar la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
El boicot, además, tendría que llegar a instituciones supuestamente independientes que mostrasen su rechazo a Israel como son Eurovisón, la UEFA, la FIFA, la Euroliga, etc., es decir, actuaciones que sirven de escaparate internacional que provocan una normalización y un silencio casi global que mete en el olvido la resistencia del pueblo palestino. Ya se consiguió en Sudáfrica, y no fue por Mandela, sino por la presión internacional, este es un nuevo ejemplo; si todos apretamos, las cadenas de Palestina terminarán por romperse. La lucha está en el boicot.

