sábado, 21 de diciembre de 2013

Boicot como forma de liberación de Palestina

"Se intenta mostrar que con la llegada de Mandela al poder en Sudáfrica se acabó el apartheid en el mundo", así comenzó Jorge Ramos Tolosa su intervención en la charla organizada por SEPC UVEG y por el BDS del País Valencià sobre el Boicot, la Desinversión y las Sanciones como forma de lucha contra el apartheid que hubo en Sudáfrica y que hoy existe en Palestina. 

El Boicot es la forma de lucha más "accesible" para nosotros en nuestro día a día, aseguraba Carolina Raboso del BDS del País Valencià, además de, por supuesto, contar en todos los momentos que se pueda la realidad de Palestina e intentar desmentir todas aquellas falacias que se sueltan sobre el conflicto palestino-israelí. Por otra parte, añadió que el boicot es una estrategia "no-violenta que sirve como forma de atender a la llamada de ayuda de la sociedad palestina", dijo además, que "no va en contra de las personas por su nacionalidad ni por su religión, sino contra determinadas empresas e instituciones que ayudan a la financiación o el desarrollo del Estado de Israel" y contribuyen así a la desaparición y opresión del pueblo palestino. 

Como decía, el boicot es una lucha diaria, se puede convertir en una forma de vida. Este boicot puede ser bien económico, cultural o académico, cualquiera de ellos resulta fundamental para el desarrollo o aislamiento de un pueblo, pero considero que, en el caso de Israel, el fundamental es el boicot económico que tendría que venir acompañado de "desinversión" y de "sanciones" por parte de los Estados y las organizaciones internacionales como la UE y el FMI; una desinversión que provocaría que no se comprasen armas que posteriormente asesinan y sirven para oprimir al pueblo palestino; unas sanciones económicas que provocasen un aislamiento internacional cada vez que Israel mande construir otro asentamiento ilegal o destruya otro pueblo arabo-palestino y destruya con ello un trozo de la historia de este pueblo; pero todo ello dependen de gobernantes que se encuentran bajo el grifo internacional de los intereses económicos e interesa mucho poder vender armas y materiales de construcción a un Estado militarizado como Israel sin importar el fin que tengan. Por esto mismo, resulta fundamental el boicot y la concienciación de la sociedad. 

¿Qué o cómo se puede boicotear al Estado de Israel? Económicamente, hay una serie de empresas que colaboran con Israel en la promoción económica del Estado, abriendo fábricas o siendo abiertamente favorables a las medidas sionistas como lo son: Orange, Starbucks, Imaginarium, Nestle, Garnier y L'Oreal entre otras. 

Culturalmente hay dos vías, no comprar productos culturales israelíes como por ejemplo, el cantante Noa, y una segunda vía que es intentando evitar que vayan los artistas a Israel como se intentó con la gira de Serrat y Sabina quienes iban a dar y dieron un concierto en Tel Aviv.  También se habla del boicot académico evitando relaciones con las universidades israelíes que son las que fomentan la 'construcción' de una nueva historia de Palestina-Israel sustituyendo términos y momentos como en 1948 cambiar la 'nakba' por el 'nacimiento de Israel', la última campaña es para evitar la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén

El boicot, además, tendría que llegar a instituciones supuestamente independientes que mostrasen su rechazo a Israel como son Eurovisón, la UEFA, la FIFA, la Euroliga, etc., es decir, actuaciones que sirven de escaparate internacional que provocan una normalización y un silencio casi global que mete en el olvido la resistencia del pueblo palestino. Ya se consiguió en Sudáfrica, y no fue por Mandela, sino por la presión internacional, este es un nuevo ejemplo; si todos apretamos, las cadenas de Palestina terminarán por romperse. La lucha está en el boicot. 



domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi homenaje a Mandela

El pasado jueves 5 de diciembre murió Nelson Mandela; muchos ya esperaban que esto iba a suceder más pronto que tarde y por ello, algunos periodistas tenían preparada una amplísima biografía para cubrir los periódicos del día siguiente; yo, como humilde estudiante que soy de la profesión de narrar las cosas, he esperado y reflexionado sobre lo que debía escribir o dejar de escribir sobre alguien tan importante como Nelson Mandela.

La verdad, le tengo mucha admiración a Madiba, es alguien que ha cambiado la historia, que ha creído en las personas por encima de todos los males que agudizan a estas, que ha sabido sacar el pétalo de rosa siempre a todas las espinas, y el ejemplo más claro es que tras su estancia en prisión, supo perdonar y gobernar a partir del perdón, el respeto y la igualdad; y solo por eso ya merece toda mi admiración. Como digo, le guardo mucha admiración a Mandela, y sí, hablo de él en presente, hay gente que es eterna y Mandela lo es, su legado se escribe en presente y sus ideas deberían escribirse como Patrimonio de la Humanidad también en presente: "los hombres que mueren por la vida no pueden considerarse muertos" o "muere el hombre, las ideas perduran"; creo que no hay frases que mejor definan mi sentimiento hacia el expresidente de Sudáfrica.

A pesar de la admiración que le profeso, no soy quién como para ponerme a escribir biografías ni contar a los pocos que se asoman a este rinconcito qué hizo Mandela, por qué se ha convertido en quién es o por qué va a dejar huella en la historia contemporánea, eso ya lo han hecho medios que tienen la necesidad de informar y vender. Yo solo quiero hablar de homenajes, homenajes de los que todos seremos responsables.

"Este es un ideal por el que estoy dispuesto a morir" dijo Mandela ante el tribunal blanco que le juzgaba por "actos de violencia y destrucción" en 1964. Ya fallecido Madiba, quizás sea el momento de dar un paso al frente. A día de hoy, la sociedad parece exenta de héroes individuales que enarbolen banderas de luchas colectivas como la de la liberación de la Sudáfrica negra que llevó Mandela, pero en cambio, tenemos una sociedad interconectada que ha asumido ese rol de héroe, o lo ha de asumir. Ese será nuestro homenaje, Saramago decía: "existen dos superpotencias en el mundo, una es Estados Unidos, la otra eres tú, la opinión pública"; he ahí donde se encuentra la fuerza de este siglo, en la gente de a pie, en los mindundi como yo, en los que leen artículos por Internet los domingo por la tarde como tú, en todos aquellos que deciden salir a cubrir la calle por causas que consideran 'justas', quizás ahí esté el problema, en la consideración de 'justo', que muchas ocasiones -la mayoría- pasa a ser 'justo' cuando nos afecta de manera directa, y hasta entonces, solo es otro problema más de los muchos que sacuden la Tierra en nuestros días.

Así que "pequeña gran superpotencia", despierta, vamos a rendir homenaje a un gran hombre como Mandela y a todos aquellos que han muerto por la misma causa que él. De nada valen los tweets con lamentaciones, las oraciones, la admiración en silencio, las misas con su nombre, los funerales de Estado...de nada vale todo ello si quien habla de "ejemplo Mandela" defiende las cuchillas de Melilla, si quien se llena la boca hablando del legado de Madiba legisla desde el miedo y hacia la criminalización de la protesta que tanto defendía el propio Mandela; de nada servirán los aplausos hacia su figura si seguimos viendo en el inmigrante un peligro, en el diferente un enemigo y en el que piensa diferente un problema, en nada quedan la exaltación de la figura de este hombre si no se condena el apertheid israelí comparado con el que vivió Mandela y se pide la libertad para el pueblo palestino... En definitiva, en nada quedarán si triunfan el odio, la desconfianza, el racismo y la censura hacia el otro. Eso sí será la verdadera muerte de Mandela.