En el número 10 de la calle San Juan
Bosco, una pequeña calle que sale de Primado Reig, se encuentra Valencia Acoge.
Como si se tratase de la sede de la Organización de Naciones Unidas, es el
centro de reunión de diferentes nacionalidades que confluyen en Valencia en
nuestros días. Quizás allí se halle la verdadera Valencia o la verdadera
España. Allí nadie mira por encima del hombro a nadie. El color de piel no es
más que otro rasgo, como el color de los ojos, el color de pelo o el color de
la camiseta que lleves ese día. Amabilidad, cordialidad, igualdad y respeto se
respira nada más cruzar el umbral de la puerta.
Un cartel de ‘coge lo que quieras’ reina
en una estantería donde se deja la ropa que no se quiere para que otros la
reutilicen. Los carteles vuelan por las paredes, “si no tienes tarjeta
sanitaria, infórmate aquí”, “curso de español, inglés y francés”, “si sufres
violencia racista, infórmanos”. Todas las paredes cuentan realidades que a los ojos
de un español acomodado parecen mentira. Anuncios de piso de “inmigrantes no”,
carteles avisando del peligro de persecuciones racistas, de los CIE, de los
vuelos de deportación…todo aquello a lo que hacemos invisible, es el principal
miedo de muchos de los que acuden a Valencia Acoge.
Valencia Acoge es una asociación sin
ánimo de lucro que pretende acoger y promover a las personas migrantes
procedentes principalmente del tercer mundo. Por ello, la asociación no se basa
en la ‘simple caridad’ de dar comida, ropa o libros, que también, sino va más
centrado al apoyo legislativo, a la inserción en la sociedad, la búsqueda de
trabajo, cursillos útiles, etc.
Para ello disponen de una pequeña sala de
unos 5 ordenadores donde voluntarios de la asociación aconsejan formas de
búsqueda de trabajo por Internet o cómo realizar un buen currículum. Los
ordenadores también son utilizados por aquellos que visitan Valencia Acoge para
leer su correo, leer noticias, ver vídeos, canciones, etc, una forma muy
importante de integración, ya que si no te informas de lo que pasa en un país,
difícilmente formarás parte activa de él. Además, una pequeña biblioteca
intercultural que se complementa con determinadas visitas guiadas o talleres
para ampliar el bagaje cultural de todos aquellos que se muestren interesados
en participar.
Por supuesto, además de la colaboración
tienen una parte de sensibilización y de denuncia. Sensibilización entre la
gente del barrio a través de exposiciones, cine-fórums y charlas y denuncia a
través de la red o con diferentes campañas como la de CIE’s No o la
campaña “¿Palabras o personas?” sobre los tópicos que se fundamentan en la
sociedad sobre la inmigración y los inmigrantes; para todo ello cuenta además
con una amplia red de voluntarios de más de 150 personas.
Por último, desde la organización se
defiende el derecho reconocido a migrar y por supuesto, el derecho que tiene
esa persona de ser aceptado en el lugar donde migra tanto por las instituciones
como por la sociedad que la integra.