Ayer se lanzaron cohetes desde Gaza contra Tel Aviv, la tensión entre palestinos e israelíes subía otro tono y quizás viajar podría ser peligroso, o eso me han dicho, porque yo sigo sin ver víctimas ni riesgo para la población civil israelí. No ir ha sido el triunfo de los familiares y amigos que se preocupan por mí, o eso me han dicho.
En el periodismo hay que estar con las víctimas, hay que estar con la gente de a pie, no vale eso de mirar los toros desde la barrera y contarlo, hay que estar ahí, sentir qué sienten, escuchar lo que ellos escuchan y sobre todo lo que piensan, es nuestra forma de hacer justicia. Pero nos empeñamos en quedarnos en tierra firme, en gritar muy alto desde el burladero para hacer que gritamos con las víctimas cuando en realidad tenemos una perspectiva más cómoda que incluso el opresor.
Desde aquí escuchamos cómo Gaza ha sido bombardeada esta noche y cómo Hamás, tras una semana de tensiones, decidió dar un paso más y tirar misiles contra Tel Aviv, Haifa y Jerusalén, que fueron interceptados por la 'Cúpula de Hierro' que posee Israel y que no posee Gaza. Desde aquí, vemos como los bárbaros de Hamás responden con el ojo por ojo, cuando en realidad -y sin llevar a equívoco mis palabras- están respondiendo con un "pelo por ojo", es decir, si los israelíes bombardean con 160 ataques Gaza, los palestinos de Hamás tiran 4 cohetes contra Tel Aviv, Jerusalén y Haifa, un "ojo por ojo" de lo más desigual con -al menos- 20 muertos en un lado y ninguno en el otro.
Pero desde aquí no lo vemos así, y me incluyo, porque cuando Hamás lanzó el primer misil maldije a los dioses en los que la gente cree por ponerse a la altura de Israel, pero pensándolo mejor, nadie se puede poner a la altura de un estado que bombardea "objetivos terroristas" y acaba matando niños, que viola sistemáticamente los derechos humanos, los tratados internacionales y las resoluciones de las Naciones Unidas y otros organismos como el Tribunal de la Haya, pero supongo que que Hamás lance misiles -cosa que no comparto- ya es un "ojo por ojo" y suficiente motivo como para decir lo peligroso que está ahora mismo Israel, cuando realmente lo peligroso es ser palestino.
miércoles, 9 de julio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
Las colas invisibles del capitalismo
Odio las colas, son una pérdida de tiempo, algo que no se puede pagar, dejo de producir porque alguien no es lo suficientemente eficiente como para atender o realizar su trabajo en el tiempo adecuado. Me pone de muy mal humor tener que esperar, la paciencia no es mi principal virtud, y menos si se trata para comprar algo, por eso no logro entender cómo aguantaban –y aguantan- en determinados países comunistas y socialistas las largas colas que supone cualquier abastecimiento.
Desde la desintegrada URSS hasta la actual Venezuela, las colas son increíbles para casi cualquier tipo de consumo. Basta con recordar que en los países del Bloque de Europa Oriental cuando el comunismo se cernía sobre ellos, había que esperar hasta dos años para recibir un coche, muy normalito, y no había forma de conseguirlo antes, para todo había colas, para el trigo, para el vodka, para los trenes…así normal que todos llegasen con retraso. Pero las colas no son cosas del pasado, en países socialistas actuales como Cuba también existe este problema, de hecho, colas por arroz, por cualquier tipo de permiso, por un teléfono móvil, incluso hay cola hasta para matar a Fidel, dicen algunos cubanos mientras ríen y encienden un habano desde algún velerito en las costas de Miami o Florida.
Hasta en los países que se quieren acercar a estas posturas socialistas sufren este mal endémico de los países ‘rojos’; en Venezuela, existe cola en los supermercados para conseguir café o papel higiénico –ahora entiendo la denominación de “guarros” a los rojos en España, ni limpiarse después de cagar-.
Quizás, respondiendo a los postulados de los primeros liberales sobre el mercado y su funcionamiento, todo se deba a un problema de oferta y demanda, y es que, la demanda se multiplica e incluso se eleva al cuadrado o al cubo cuando el precio está subvencionado por el Estado que incluso consigue que determinados productos sean gratuitos. A esto habría que sumarle los bloqueos que desde los países desarrollados y orquestados por el Imperio yanqui se producen a estos países para que se consiga el posterior desbarajuste que conlleva las colas y los desabastecimientos, todo porque son estos países y estas ideologías las que ponen en jaque y en riesgo la supremacía del gran negocio extendido por la mayor parte del planeta Tierra: el capitalismo.
Por suerte, en un país donde este sistema es la forma económica establecida no tenemos esos problemas. Espera, ¿no?. Aquí, en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestra misma calle, existen colas enormes de gente que espera para poder comprar muchos productos. Las colas invisibles invaden las calles, no se ven, son gente que no espera físicamente sino que realiza una cola desde la distancia esperando en algún momento poder adquirir dicho artículo; y esta cola no es algo exclusivo de los productos más caros o de lujo como casas y coches donde las colas invisibles del ahorro duran años, si es que llegan en algún momento a conseguirlo, sino que las colas más dolorosas y que comienzan a crecer de forma peligrosa son las colas por los productos alimenticios, sanitarios o educativos.
Son estas colas invisibles las que ponen en duda la cuestión de la libertad económica, ya que, por mucho que puedas entrar en un supermercado, una frutería, un concesionario o una inmobiliaria, no vas a poder ser “libre” de adquirir lo que quieras si no llevas el dinero necesario para ello. Pero lo que resulta más curioso es la gran cola que se comienza a acumular en las puertas de las universidades españolas, colas llenas de gente humilde, válida –lo muestra su nota- pero que no tiene los recursos necesarios para pagar las tasas necesarias, estas colas no eran –ni son- ni físicas ni invisibles en países como Cuba donde la educación es universal y gratuita.
La gota: la ‘gran’ cola que sí que se puede en España es la del paro, cola que, por mucho que reduzca su grandaria en los meses estivales, sigue siendo uno de los grandes problemas de esta crisis en España.
martes, 3 de junio de 2014
2 de junio: abdica el Rey. Manifestación Plaza Ayuntamiento Valencia.
El sentimiento republicano se vio volcado ayer, 2 de junio, en las calles, en la plazas de cada ciudad. Miles de personas cubrieron las principales plazas para pedir una república, o como mínimo, un referéndum. Tras anunciar su abdicación Juan Carlos I, las redes sociales comenzaron a echar humo y las convocatorias no se hicieron esperar. Quizás sea una oportunidad única para establecer la República, la Tercera. La que sigue a la Segunda, aquella que un golpe fascista nos arrebató. Lógicamente, para ello, se necesita un proceso de consulta al pueblo, ¿o no es acaso democrático que la gente decida qué forma de jefatura de Estado prefiere? Si la monarquía gana, se acatará y tendremos a Felipe VI; si pierde, volverá la tricolor a llenar las calles.
Simplemente, dejar constancia de algunas de las imágenes de la manifestación que se celebró el día 2 de junio en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. Mucha emoción al ver tanta gente entregada al unísono con la idea de que vuelvan a presidir España las ideas republicanas. Para muchos, como defiende Julio Anguita, la República es la forma de gobierno en la que el pueblo es soberano; más que una jefatura de un Estado, es una forma de entender la política, la economía y la sociedad y es que la última y la primera reinen sobre la segunda. Quizás utopía, pero la Segunda República fue quien trajo los mayores avances sociales, la mayor partida en educación, las misiones pedagógicas, el voto femenino, la laicidad del Estado y tantas cosas que hoy pretendemos volver a recuperar.
Ya lo dice Galeano: "La utopía está en el horizonte. Comino dos pasos, ella se aleja dos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar". Así que caminemos.
jueves, 15 de mayo de 2014
Nakba, memoricidio y la historia que nos grita
Hace más de un año que escuché por primera vez el término 'nakba'. Una charla bien dada sobre la historia del conflicto palestino-israelí y el cómo se ha llegado a la situación de hoy. Si bien es cierto que investigando sobre la situación actual del pueblo palestino uno ya se estremece y coge conciencia y se decanta por uno de "los bandos", escuchar y estudiar, aunque sea de manera muy superficial, la historia de Palestina y del fenómeno de la 'nakba' provoca en uno sensaciones que abarcan desde la pena por todas las muertes que ha supuesto este hecho, hasta rabia y sobre todo, indignación; esa palabra que tenemos casi de moda y de la que parece que no hagamos pleno uso y que en Palestina llevan esperando una respuesta a esta indignación durante ya 66 años.
Como dije, hace más de un año que escuché por primera vez aquella palabra; yo me consideraba pro-palestino sin saber todo lo que había detrás, estaba en contra de la opresión contra un pueblo que sabía que vivía en megacárceles como Cisjordania o Gaza, que sufrían constantes abusos militares y que tenían problemas de abastecimiento, pero después de escuchar por primera vez aquel término que significa 'desastre' o 'catástrofe', el conflicto adquirió sentido. O quizás en ese momento tuviera menos sentido que nunca, pero se hacía evidente la injusticia.
La nakba es una conmemoración a la catástrofe que resultó para la población palestina la "declaración de independencia del Estado de Israel" el 15 de mayo de 1948. Catástrofe no es que Palestina había perdido una final de fútbol, o se había quedado sin zonas de playa o sin una zona productora o no; catástrofe significa que a partir de ese momento Palestina, su historia y su pueblo comenzarían a ser poco a poco borradas del mapa. Pero esto empieza antes, en 1947, la ONU había dictaminado plan de partición a partir de la Resolución 181 donde se reconocía un 55% del territorio para Israel, un 44% para Palestina y un 1%, Jerusalén, que sería capital de los dos estados bajo auspicio internacional, todo ello con una población judía del 33% que tenía entre un 6 y un 8% de la propiedad de la tierra, y es que Israel, a parte de ser una aberración por querer ser un Estado marcado por una religión, nació de un proyecto internacional marcado por una sentencia injusta que mostraba quién tenía intereses en esa zona y a quién iban a beneficiar. Posteriormente, en 1948, estalla una guerra civil donde el ejército israelí consigue tras firmar unos armisticios, aumentar su territorio en un 23%.
Lógicamente, no voy a explicar toda la historia, primero porque es imposible contarla en unos pocos párrafos y segundo, porque me siento incapaz. Solo diré que como resultado de este 'desastre' entre 1947 y 1948, hubo entre 700.000 y 800.000 palestinos expulsados de sus hogares, con varios miles de asesinados y diferentes masacres como la de Deir Yassin y la destrucción de 531 municipios, pueblos que han sido totalmente transformados en lugares hebreos marcados con nombres bíblicos judíos. Las casas del pueblo de Israel están manchadas con sangre palestina, cada farola, cada escuela, cada sinagoga, cada estadio donde compiten los mejores equipos de baloncesto de toda Europa están construidos sobre la sangre y la historia de un pueblo que sigo vertiendo sangre y vidas a día de hoy por los ideales colonialistas del sionismo.
Por ello se conmemora la 'nakba', por ello escribo esto, porque cada año que pasa -y ya van 66- y se queda impune el Estado de Israel, es una nueva herida sobre la historia del pueblo palestino, es una nueva gota de sangre que cae sobre los campos de olivo. La historia y la memoria es nuestra principal arma para salvar a Palestina. Realmente tengo miedo que llegue un día donde solo cuatro gatos alrededor del mundo recuerden este día y tengan que hablar del pueblo palestino en pasado, como una 'tribu' que estuvo y desapareció. Recuperemos la memoria, honremos a todos los que lucharon contra el sionismo de Israel y ayudemos a que hoy cambie la situación y que la lucha no haya sido en vano, porque si todos fijamos la mirada y señalamos a quien mata y oprime un pueblo, quién sabe, pero torres más altas han caído...
Escuchen amigos, ¿no lo oyen? Palestina sigue gritando, escúchenla, " nos seguimos negando a que nos roben la memoria colectiva; la sal de este, nuestro mar" . Hoy más que nunca, viva Palestina libre.
Como dije, hace más de un año que escuché por primera vez aquella palabra; yo me consideraba pro-palestino sin saber todo lo que había detrás, estaba en contra de la opresión contra un pueblo que sabía que vivía en megacárceles como Cisjordania o Gaza, que sufrían constantes abusos militares y que tenían problemas de abastecimiento, pero después de escuchar por primera vez aquel término que significa 'desastre' o 'catástrofe', el conflicto adquirió sentido. O quizás en ese momento tuviera menos sentido que nunca, pero se hacía evidente la injusticia.
La nakba es una conmemoración a la catástrofe que resultó para la población palestina la "declaración de independencia del Estado de Israel" el 15 de mayo de 1948. Catástrofe no es que Palestina había perdido una final de fútbol, o se había quedado sin zonas de playa o sin una zona productora o no; catástrofe significa que a partir de ese momento Palestina, su historia y su pueblo comenzarían a ser poco a poco borradas del mapa. Pero esto empieza antes, en 1947, la ONU había dictaminado plan de partición a partir de la Resolución 181 donde se reconocía un 55% del territorio para Israel, un 44% para Palestina y un 1%, Jerusalén, que sería capital de los dos estados bajo auspicio internacional, todo ello con una población judía del 33% que tenía entre un 6 y un 8% de la propiedad de la tierra, y es que Israel, a parte de ser una aberración por querer ser un Estado marcado por una religión, nació de un proyecto internacional marcado por una sentencia injusta que mostraba quién tenía intereses en esa zona y a quién iban a beneficiar. Posteriormente, en 1948, estalla una guerra civil donde el ejército israelí consigue tras firmar unos armisticios, aumentar su territorio en un 23%.
Lógicamente, no voy a explicar toda la historia, primero porque es imposible contarla en unos pocos párrafos y segundo, porque me siento incapaz. Solo diré que como resultado de este 'desastre' entre 1947 y 1948, hubo entre 700.000 y 800.000 palestinos expulsados de sus hogares, con varios miles de asesinados y diferentes masacres como la de Deir Yassin y la destrucción de 531 municipios, pueblos que han sido totalmente transformados en lugares hebreos marcados con nombres bíblicos judíos. Las casas del pueblo de Israel están manchadas con sangre palestina, cada farola, cada escuela, cada sinagoga, cada estadio donde compiten los mejores equipos de baloncesto de toda Europa están construidos sobre la sangre y la historia de un pueblo que sigo vertiendo sangre y vidas a día de hoy por los ideales colonialistas del sionismo.
Por ello se conmemora la 'nakba', por ello escribo esto, porque cada año que pasa -y ya van 66- y se queda impune el Estado de Israel, es una nueva herida sobre la historia del pueblo palestino, es una nueva gota de sangre que cae sobre los campos de olivo. La historia y la memoria es nuestra principal arma para salvar a Palestina. Realmente tengo miedo que llegue un día donde solo cuatro gatos alrededor del mundo recuerden este día y tengan que hablar del pueblo palestino en pasado, como una 'tribu' que estuvo y desapareció. Recuperemos la memoria, honremos a todos los que lucharon contra el sionismo de Israel y ayudemos a que hoy cambie la situación y que la lucha no haya sido en vano, porque si todos fijamos la mirada y señalamos a quien mata y oprime un pueblo, quién sabe, pero torres más altas han caído...
Escuchen amigos, ¿no lo oyen? Palestina sigue gritando, escúchenla, " nos seguimos negando a que nos roben la memoria colectiva; la sal de este, nuestro mar" . Hoy más que nunca, viva Palestina libre.
viernes, 9 de mayo de 2014
Huelga 8 de mayo
Imágenes sobre la manifestación del 8 de mayo por los recortes en becas y los expulsados de las universidades valencianas por no poder pagar las tasas. Poca gente, pero es un pequeño paso, poco a poco la gente y sobre todo, el estudiantado ha de ir cogiendo conciencia social para poder luchar contra el capital.
"Obreros y estudiantes, unidos y adelante" o "El capitalisme és precarietat, fora les empreses de la universitat" cánticos que dieron colorido a la marcha.
La manifestación partió desde la Facultad de Historia y Geografía y llegó hasta la Puerta del Mar donde se leyó un comunicado en favor de la unidad estudiantil. La policía no tuvo que intervenir en ningún momento.
En la manifestación participaron los tres sindicatos estudiantiles más importantes de la UV: el "BEA", "Campus Jove" y "Acontracorrent".
El feminismo dando la voz por la lucha estudiantil y popular; nada de la mujer en casa con la pata quebrada; ellas son las que sujetan el paso del cambio. La revolución o será feminista, o no será.
Paseo frente al Tribunal Superior de Justicia, el mismo que absolvió a Camps mira cómo la marea estudiantil protesta y lucha por sus derechos, por su 'justicia'; una justicia social que tenga como valores una educación pública y de calidad.
Lectura del comunicado final por parte de los organizadores donde se pidió la unidad de todos los compañeros para buscar una educación pública y de calidad que sirva a los alumnos y no a las empresas.
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