jueves, 7 de marzo de 2013

Simplemente Chávez

El caballo que galopaba y llevaba sobre sus hombros lo que llamó 'Revolución Bolivariana' hincó la rodilla y murió, con la boina puesta y el puño cerrado; sin imágenes, es cierto, pero esa es la imagen que nos llevamos los que más de una vez lo hemos defendido.

Hay quienes dicen que ya estaba muerto hace días, algunos, leyendo las informaciones que llegaban, me venían a decir que 'se nos moría el comandante' y otros aseguraban que estaba en plena fase de recuperación. Los grandes hombres son así, se mueren casi de la misma manera de la que han vivido, y Chávez no podía morir de otra manera, con las cámaras buscándole, siendo noticia hasta el final, con incertidumbre, poniendo en jaque cualquier tipo de información y siempre en esa delgada línea entre el amor y el odio, incluso hacía dudar a la propia izquierda sobre si reírle o llorarle, aplaudirle o replicarle; puesto que así era él, un tipo que no entendía de grises ni de claroscuros, un hombre con canciones en su contra y poemas de amor y fidelidad eterna; un dirigente que falló en el ataque militar y ganó en las urnas. 

Y quizás así era su política, una espada de doble filo, por una parte el excesivo personalismo, rozando el caudillismo -sin confundir con aquel tipo bajito de bigote y mala hostia que en España fusilaba gente-, la chabacanería, la desorganización, los tratos de favor entre las propias clases dirigentes,  la inseguridad ciudadana, el populismo del que siempre fue acusado y por supuesto los golpes hacia las libertades de expresión y protesta; le gustaba ser protagonista, como a los grandes tipos en la historia, pero también puso la bandera y la estrella a aquellas zonas que antes se encontraban al margen de la realidad del país, les enseñó a leer, a escribir, les dio comida, trabajo y oportunidades que antes simplemente veían como quimeras; es cierto, el petróleo hizo eso posible, ese mismo petróleo que antes se repartían unas pocas manos y gastaban mientras el resto del país miraba sin voz ni voto, porque así fue él, una persona acusada de dictador que dio democracia a aquellos que antes no veían en el voto ningún tipo de interés y que tan solo les servía para venderlo a alguno de los anteriores grandes partidos; de hecho, se las dio a aquellas personas que se llaman 'demos' y les quitó el 'cratos' a aquellos que lo tuvieron siempre y estos días descorchan champán y brindan por un posible futuro mejor. 

Aún con todo, con las sombras negras del chavismo, y las luces rojas que iluminaron al pueblo, Chávez fue un hombre que se mantuvo fiel a sí mismo y a la Revolución que comenzó y en la que creía firmemente, pese a los aires de grandeza que a veces le supusieron -con cierta razón-; superando un golpe de Estado en 2002 y enfrentándose con un par de huevos y bien puestos a la gran potencia de Estados Unidos, algo tan solo al alcance de valientes, locos o idealistas, y Chávez, discípulo de la Revolución Cubana y de su amigo Fidel, y posterior ejemplo para los diferentes líderes que surgieron en Sudámerica, tiene un poco de las tres y digo tiene, puesto que aunque su cuerpo muera, sus ideas siguen en el pueblo en el que creía; pueblo que observa como 'el comandante' dejó su boina, cerró el puño y se fue siempre fiel a sus ideas: "Socialismo, patria o muerte".